Llámenos

972 171 374

  • Catalán
  • Español

Accesibilidad, ascensores, salvaescaleras y plataformas industriales

¡Juntos encontraremos la mejor solución!

Es bastante posible que no te suene este nombre, pero Elisha Graves Otis fue uno de los hombres que revolucionó las ciudades, inventando el freno de seguridad para ascensores. Este invento clave durante el siglo XIX fue toda una declaración de intenciones y además cambió la arquitectura de las ciudades, permitiendo que los edificios crecieran hacia arriba y creando un mundo en vertical.

Hace falta añadir que, previo a su invento, sí que existían una clase de “ascensores”, pero estos eran más bien rudimentarios, ya que utilizaban un sistema de cuerdas y poleas para funcionar y solo se utilizaban para el transporte de mercancías. ¿Por qué? Básicamente porque a estos ascensores les faltaba el componente de seguridad puesto que, si se rompía la cuerda, todo caía al vacío.

Otis ya había promovido anteriormente sistemas de seguridad. En una fábrica de ferrocarriles donde trabajó ideó un mecanismo de protección. Pero la idea del ascensor moderno surgió a partir de su trabajo en un aserradero, donde tenía que subir y bajar materiales con un peso importante. Es allí donde inventó una plataforma que incluía un mecanismo de frenado automático y que, por tanto, evitaba posibles accidentes.

El ascensor seguro: la revolución del invento de Otis

El acierto de Otis fue la creación de un mecanismo automático de seguridad para ascensores. Su invento se basó en colocar una serie de barras dentadas de hierro en los raíles y engranajes en la cabina. Esto provocó que, en caso que hubiese un fallo en la cuerda que movía el ascensor, los engranajes paraban la caída.

Un gran inventor, un maestro del marketing

Aunque el hallazgo se produjo en 1852, no fue hasta 1854 cuando se hizo “viral”. Durante una exposición de Nueva York, Otis cortó las cuerdas del ascensor delante de un público atónito. Pero, para sorpresa de todos, el ascensor no descendió muchos metros y solo bajó unos pocos centímetros, cosa que acabó por convencer a la gente de que el ascensor era seguro. A partir de aquí, instaló el primer ascensor en 1857, en una tienda de porcelana de Nueva York.

Por tanto, el sistema de seguridad de Otis marcó el inicio de la era de las ciudades verticales.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *