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Elevadores, montacargas y subescaleras

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Por regla general eso no ocurre, pues la velocidad a la que van los ascensores no es tan elevada como para que uno se maree. De hecho, cuando vamos en coche la velocidad a la que viajamos por segundo suele ser mayor, por ejemplo.

No obstante, es cierto que no es lo mismo viajar de forma horizontal que vertical. Sólo en los ascensores que circulan a gran velocidad instalados en edificios de gran altura “rascacielos” que pueden viajar desde la planta 0 a la planta 10 ó 15 de un tirón sin parar o bien tener programado para que pare sólo en los pisos pares o impares,  en algunas personas les puede causar mareos en el momento de arranque del ascensor, cuando éste acelera y pasa de 0 a la velocidad nominal. Dependiendo de la rapidez del arranque, puede que notemos nuestro estómago revolucionarse un poco, una sensación parecida, pero mucho menor, a la que podemos tener cuando montamos en alguna atracción de algún parque temático. No obstante esto no suele ocurrir en los ascensores que habitualmente se instalan en nuestro país ya que habitualmente se suelen desplazar con velocidades comprendidas desde los 0,65 a 1,00 metros segundo  y por descontado imposible que suceda en los elevadores unifamiliares que se desplazan como máximo a 0,15 metros segundo es decir una velocidad lenta.

Hay una parte de nuestro cuerpo muy sensible a este tipo de cambios, nuestro oído, porque es parte de nuestro sistema de equilibrio. Existen personas más sensibles que otras a la velocidad e inercia. Eso hará que aumente sus probabilidades de mareo.

A pesar de ello, esta sensación solo será provocada por ese leve cambio de inercia. Cuando el ascensor va a su velocidad uniforme, es decir, a una misma velocidad de forma constante, no se dan los mareos.

Curioso, ¿verdad? Pero así somos los humanos 🙂

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